El intento de recuperación de la figura de Panikkar por parte del Opus Dei

Il blog di Victorino Perez Prieto

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529Una de las primeras publicaciones hechas este año 2018 (“Año Panikkar”) acerca de Raimon Panikkar, fue “El día que Panikkar va demanar perdó” de R. Balmes (La Vanguardia, 7 de enero). El pequeño artículo pretendía probar que tras sus “turbulentas” relaciones con el Opus, en los últimos años Panikkar parece que quiso volver al seno del Opus Dei y la legalidad eclesiástica, conculcada por el hecho de seguir ejerciendo como sacerdote católico a pesar de haberse casado. ¿Cuál sería la razón de tan madrugadora publicación? ¿Acaso un intento de recuperación de su figura en este año panikkariano por parte de una institución que parece lo había eliminado de todos sus registros durante cincuenta años, desde el día en que Panikkar la abandonó en los años 60 del pasado siglo, tras haber pertenecido dos décadas a ella –como hemos dicho en un post anterior-, y en los que su vida discurrió por caminos bien diferentes?

Un bloger comentó poco después este artículo en un post (“El día que Panikkar pidió perdón, y volvió a casa”), hablando de “la alegría inmensa” que tuvo al leerlo, pues el final de Panikkar correspondería a lo de una vieja letrilla española: “La ciencia más acabada/ es que el hombre en gracia acabe,/ pues al fin de la jornada,/ aquél que se salva, sabe,/y el que no, no sabe nada”. Habría que preguntarle qué entiende él por “salvación” y si coincide con esa pésima teología que habla de un Dios que “manda a las almas al infierno” si no cumplen determinadas normas estipuladas por una institución… Criticaba el bloger que cuando murió Panikkar “sólo escribieron ditirambos los de siempre”, entre los que me incluía a mí junto a conocidos teólogos como Marciano Vidal, J. Masiá, X. Pikaza o J.J. Tamayo; y que ya era hora de decir la verdad, pues Panikkar era “desgraciadamente un hombre de su época”, que habría llevado su vida por caminos de perdición…

El artículo R. Balmes fue contestado sabiamente días después por Ignasi Moreta (“El sacerdocio cósmico de Raimon Panikkar”, La Vanguardia, 14 de enero), diciendo que aunque Panikkar no criticó nunca duramente al Opus, como lo hicieron otro egregios miembros que también habían salido de la institución, “en ningún caso se puede defender un acercamiento real del último Panikkar al Opus Dei”.
Habría que añadirle a mi amigo Moreta que aunque el sabio catalán no hizo agrias críticas al Opus, escribió una de las más inteligentes sobre “la teología del Opus Dei” en un conocido libro de antiguos miembros destacados de la Obra (M. Fisac, F.J. de Saralegui, Mª Carmen Tapia…): A. Moncada, Historia oral del Opus Dei (Barcelona 1987). Allí dice Panikkar que “La Obra … se fue convirtiendo en una secta… en el patrón absoluto para juzgar sobre toda actividad personal o colectiva” (p. 131). Más claro… agua.

El artículo de R. Balmes estaba elaborado a partir de la amplia información que el teólogo Josep-Ignasi Saranyana -sacerdote del Opus Dei- había publicado poco antes en una de sus revistas: “Nota Bibliográfica. Raimon Panikkar: a propósito de una biografía” (Studia et documenta. Rivista dell’ Instituto Storico San Josemaria Escrivá de Balaguer, Vol 11, Roma 2017, pp. 323-348). A pesar del humilde título de “Nota”, el trabajo tenía una extensión de 25 páginas. Partía de la publicación de Maciej Bielawski Panikkar. Una biografía (Barcelona, 2014), valorándola positivamente, pero haciendo unas puntualizaciones importantes y añadiendo cartas y textos del Opus Dei inéditos hasta ahora por el secretismo que siempre ha caracterizado a la organización. Cita la obra de R. Luise Raimon Panikkar. Profeta del dopodomani (Milano 2011), pero, evidentemente, no cita la mía Más allá de la fragmentación de la teología el saber y la vida: Raimon Panikkar (Valencia 2008, en italiano 2011), a pesar de ser la primera que traza un itinerario de la vida y la obra de Panikkar en íntima relación con su pensamiento; quizás por ser más crítica con el Opus, obra que sí cita repetidamente Bielawski. Valorando positivamente esta biografía, yo no le doy, como él, tanta importancia a Escrivá de Balaguer en la vida y el pensamiento de Panikkar.
Saranyana destaca en su escrito la presunta influencia de Escrivá de Balaguer, a quien Panikkar debería “una valoración del mundo y de las realidades terrenas”, y “el sufrimiento interior con que el fundador de la Obra comunicó que don Raimundo había dejado de pertenecer al Opus Dei”. Contrariamente, me parece muy claro que lo primero lo debe Panikkar mucho más a su acercamiento a la ciencia, al pensamiento secular de Occidente y al buddhismo, que al simplismo conservador del pensamiento de Escrivá… Y con respecto al “sufrimiento” del fundador del Opus respecto a la salida de Panikkar -le escribe al prefecto apostólico de Varanasi comunicándole “con vivo dolore” que “la Santa Sede ha disposto que D. Raimondo Paniker non formi più parte dell’Opus Dei”- me parece pura retórica sentimental, conociendo la dureza del “Padre”, que sabemos por otras fuentes; si acaso, con su sentido práctico, Escrivá sentiría que perdían un valioso efectivo de la organización.

De los cinco puntos que aborda Saranyana en su “Nota” (la ordenación sacerdotal, el traslado de Panikkar a Salamanca y luego a Roma, los viajes a la India y los acontecimientos de junio de 1966 con la fallida audiencia con Pablo VI), así como del juicio sobre el tramo final de la vida de Panikkar como un “cordial acercamiento al Opus Dei”, mi opinión es bien diversa, y más acorde con la opinión de Bielawski y lo que manifesté años antes en mi libro citado.